El éxito, es compañero del talento pero tienen una victima a quien engaña, y es la historia...
En nuestros días ha entrado de sirviente en casa del éxito una filosofía casi oficial, que lleva la librea de su amo y hace oficio de lacayo en la antesala.
Medrar: esta es la teoría. Prosperidad supone capacidad. Gana la lotería y eres un hombre hábil. Quien medra es venerado. Naced de pie: todo consiste en esto. Aprovecha la ocasión para medrar y tendrás lo demás; sé afortunado y se te creerá grande.
Fuera de cinco o seis excepciones inmensas, que son el orgullo y la luz del siglo, la admiración contemporánea no es sino miopía: se toma el plomo por el oro; no importa que uno sea advenedizo si llega a su objeto el primero. El vulgo es un viejo Narciso que se adora a sí mismo, y se aplaude todo lo vulgar.
Esa facultad enorme por la cual un hombre es Esquilo, Dante, Miguel Ángel ó Da Vinci, la multitud la concede por unanimidad y por aclamación a quien alcanza su fin, sin importar sus medios.
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