Yo sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible
acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta.
Ese es mi punto de vista y me adhiero a él absoluta e incondicionalmente.
La Verdad, al ser ilimitada, incondicionada, inabordable por ningún camino,
no puede ser organizada; ni puede formarse organización alguna para conducir
o forzar a la gente a lo largo de algún sendero en particular.
Si desde el principio entienden eso, entonces verán cuan imposible es
organizar una creencia. Una creencia es un asunto puramente individual,
y no pueden ni deben organizarla. Si lo hacen, se torna en algo muerto,
cristalizado; se convierte en un credo, una secta, una religión que ha de imponerse
a los demás. Esto es lo que todo el mundo trata de hacer. La Verdad se empequeñece
y se transforma en un juguete para los débiles, para los que están sólo
momentáneamente descontentos.
La Verdad no puede rebajarse,
es más bien el individuo quien debe hacer el esfuerzo de elevarse hacia ella.
Ustedes no pueden traer la cumbre de la montaña al valle.
Si quieren llegar a la cima de la montaña,
tienen que atravesar el valle y trepar por las cuestas
sin temor a los peligrosos precipicios.
Tienen que ascender hacia la Verdad, esta no puede "descender"
ni organizarse para ustedes.
El interés en las ideas es sostenido principalmente por las organizaciones,
pero las organizaciones sólo despiertan el interés desde afuera.
El interés que no nace del amor a la Verdad por sí misma,
sino que es despertado por una organización,
no tiene valor alguno.
La organización se convierte en una estructura
dentro de la cual sus miembros pueden encajar convenientemente.
Ellos no se esfuerzan más por alcanzar la Verdad o la cumbre de la montaña,
sino que más bien tallan para sí mismos un nicho conveniente donde se colocan,
o dejan que la organización los coloque, y consideran que, debido a eso,
la organización ha de conducirlos hacia la verdad.
Pueden formar otras organizaciones y esperar por algún otro.
Esto no me concierne, como tampoco me concierne
crear nuevas jaulas y nuevas decoraciones para esas jaulas.
Mi único interés es hacer que los hombres sean absolutamente,
incondicionalmente libres.
J. Krishnamurti.